INFANCIA:

Estoy convencido de que antes de hacer acto de presencia en esta vida en 1948 en San Sadurní de Noya (Barcelona-España), ya recibía estímulos musicales sensibles en el seno de mi madre. Ella tenía buena voz, cantaba bien y mi padre se ejercitó en la Coral Leonesa. Mi entorno familiar tenía un buen ambiente musical. Todos mis hermanos también reflejan cualidades.

Comencé no sólo a escuchar sino a sentir la música cuando, pocos años después, residí en Asturias (Grandas de Salime): en la radio de lámparas, me apasionaba y también iba a un cine que ambientaba la sala con temas clásicos y pasodobles españoles, que me emocionaban.

Mi Ingreso al Bachillerato lo hice en Madrid en los PP. Salesianos de Atocha. Su coro era impresionante en aquella época y otras posteriores; mi timidez me impedía dar el salto al mismo y me conformaba con ensayar y cantar desde los bancos con todo el colegio, si bien mi voz estaba a disposición de hacer lecturas durante celebraciones de todo tipo, también los domingos a través de la radio durante la retransmisión de la misa.

Con once años fui a vivir a Sepúlveda (Segovia) y entré en un periodo que me marcó: empecé a estudiar solfeo con mi amigo y profesor José María Antón, a hacer solos en el coro parroquial acompañado por un armonio y apareció por mi vida una guitarra que me abría horizontes…



JUVENTUD:

De regreso a la capital de España, entré en la etapa juvenil en la que mi afición por la guitarra se convirtió en una vocación. En la famosa época del 68 formé parte del trío “Los Rimas” y del grupo folk “Tierra”, cultivando la música melódica y folclórica y concursando con mis primeras canciones en festivales y muestras juveniles. Debutamos en la histórica TVE de Prado del Rey.

Los primeros honorarios los conseguí trabajando en la noche madrileña en algunos hoteles o cafés teatro como Lady Pepa.



SOLISTA:

Inicié mi faceta de intérprete a principios de los 70, estrenando mi primera composición instrumental: Milagro. Mis creaciones son de tendencia clásica y folclórica; como ejemplos: Plegaria de Paz, zortzico; El encierro, pasodoble dedicado a los encierros de toros; el concierto La bella desconocida, dedicado a Palencia; Septempublicam, a la historia de Sepúlveda (Segovia); Embrujo, a Granada; el concierto El gavilán de Las Torres, al Valle del Tiétar/Gavilanes (Ávila); Guadamejud, a Cuenca...

Mi labor en España se plasma, normalmente, en conciertos en Centros de Cultura, Colegios, Casas Regionales, Ayuntamientos, Residencias, Universidades, Asociaciones.

Así mismo he actuado en otros países: Baunatal (Alemania), 1992; Moscú (Rusia), Roma y Ciudad del Vaticano (Italia), 1997; Punta Arenas y Santiago (Chile), 2001/2

Determinadas situaciones de diversas naciones han inspirado de igual forma mi creatividad musical. He compuesto obras como: Zamba de la Libertad, dedicada a Argentina; Chilenos todos, a Chile; Me salvarán, en recuerdo de Omaira Sánchez de Colombia; Estampas rusas, a Rusia.
También he creado temas de enfoque religioso: en 1996 estrené “Cantos para una Misa”.



SOBRE EL ESCENARIO:

-Intercalo mis composiciones con temas de otros autores, alternando las guitarras española y acústica.

-Utilizo algunas presentaciones con verso e imagen, para crear un espacio de gratas sensaciones en el que los audiovisuales se funden con las melodías y se mezclen los sentidos.

-El concierto busca sentimientos y poesía.


POEMA BIOGRÁFICO
A Pedro María Rivera

Nació Pedro María, entre cava y sardanas,
con la música madre que llevaba en el alma.
(La sangre de la música se hizo carne y cantaba.)

De niño allá en Asturias, en la radio de lámpara,
se abstraía escuchando de forma emocionada
todo tipo de músicas: el pasodoble, clásica…
La música fue el aire del que se alimentaba.

Vino a Madrid y el coro, donde Pedro estudiaba,
le hizo soñar y, solo, cantando en la bancada,
ensayaba en silencio, mientras las voces blancas
del coro, por el aire, se elevaban, besaban…

Segovia fue el destino que a Pedro le esperaba
y se abrazó al solfeo con maestro de gala,
hizo solos de armonio… descubrió la guitarra,
y acarició sus cuerdas, y fue para él la amada.

(Carmen llegó más tarde igual que llega el alba
y fue la compañera, y fue luz, y fue llama
que alumbraba su vida, y que aún le acompaña.)

Madrid quiso de nuevo (tras el inciso valga)
que la guitarra fuera su vocación más alta,
su vocación más limpia, su vocación más clara.

Las músicas melódica y folclórica, le llaman
y en histórico mayo de los sesenta se arma
el trío de “Los Rimas”, y a la canción se lanzan.
Los setenta se acercan, la voz de Pedro afianza
y ya compone, y canta, y en tanto el tiempo pasa
un “Milagro” corona y la guitarra le habla.

La muerte sin sentido que envilece y masacra
da lugar a que Pedro componga una plegaria,
“Plegaria de la Paz” contra violentas armas.
Una violencia absurda que aniquila, que mata,
surgida de una banda sin ética y sin alma,
miserables sin rostro que hoy son ya poco o nada.
Se escuchó en toda radio.

Cuando ETA nos mataba,
a modo de protesta sonaba su “Plegaria”
y luego…

tantas otras que el músico creara.
Nos regaló un “Encierro” y una “Pena” que canta
cuando acaban las fiestas de este “Sanse” del alma.
Y así este cohetero que es todo, todo calma,
es lo mismo que un Mihura asido a su guitarra
enfrentado a la vida, la alegría, esperanza…
Esta es la biografía de quien hoy me acompaña,
hombre amigo de unir y que nunca separa,
hombre bueno, sin duda, -como Machado canta-
en el mejor sentido, mejor, de la palabra.

26 de octubre de 2013
Manuel López Azorín

(Estrenado en el Acto Poesía y Música, de la mano, “Jornadas Puertas Abiertas” Parroquia Nuestra Señora de la Vid, San Sebastián de los Reyes-Madrid).